El Misterio
Madre que puros tus divinos ojos
regala brillo que tu amor enciende
danos el fruto que feliz entiende
el hombre pobre que te ve de hinojos
madre que alumbras y al mirar despojos
tu manto cubre caminar que atiende
al puerto vivo que por nada vende
quien te descubre sin sufrir sonrojos
tuya la fuente que transforma el mundo
precioso fuego que de amores llena
busca en amores un andar profundo
el hijo humilde que vivió su pena
y hoy en tu seno corazón fecundo
busca contigo compartir la cena.
Carlos Pérez Carignano